Código QR para la carta de tu restaurante

Pega la dirección de tu carta y baja el código listo para la mesa, el escaparate o la imprenta. Gratis, sin registro y sin caducidad: el código lleva tu enlace dentro, así que no deja de funcionar aunque nosotros desaparezcamos mañana.

Debajo del generador está lo que no suele contar nadie: dónde se pega, de qué tamaño y qué es lo que sale mal.

1. Qué quieres que haga el código

2. Tu código

Rellena los datos y aquí aparecerá tu código.

Tamaño del PNG

El PNG vale para pantallas, redes y papel pequeño. El SVG no pierde calidad por grande que se imprima: es el que hay que mandar a la imprenta para lonas y escaparates.

3. Cómo se ve

Colores
Forma de los puntos
Esquinas grandes
En el centro
Encima y debajo del código

Van en su propia franja, pegadas al código: no tapan ningún módulo. En cada una cabe un texto o tu logo.

Arriba
Abajo
Forma de la imagen
Ajustes finos

El marco vacío no es decoración: es lo que separa el código del resto del cartel. Por debajo de 4 hay lectores que dejan de encontrarlo.

Resistencia a manchas y arañazos

Cómo se hace, paso a paso

Cinco minutos de principio a fin, contando la prueba.

  1. 1

    Ten la carta en una dirección de internet

    El QR no guarda la carta dentro: guarda la dirección donde está. Vale tu web, la página de la carta o incluso una carpeta compartida, mientras se abra sola en el móvil y no obligue a descargar nada.

  2. 2

    Pega esa dirección arriba

    Cópiala del navegador entera, con el https:// delante. Verás el código dibujarse solo mientras escribes; no hay botón de generar ni hay que esperar a nada.

  3. 3

    Ponle los colores de la casa

    Puedes cambiar el color de los puntos y meter tu logo en el centro. Un consejo: cuanto más oscuro el código y más claro el fondo, mejor lee. El código en gris claro queda muy fino y se escanea fatal.

  4. 4

    Descarga el SVG si vas a imprenta

    El SVG no se pixela por mucho que lo agranden, y es lo que te va a pedir quien te haga los vinilos o los manteles. Para pantalla o para imprimir en la tienda de la esquina, el PNG grande sobra.

  5. 5

    Pruébalo con dos móviles antes de imprimir

    Uno Android y uno iPhone, y a la distancia real desde la que se va a escanear. Es un minuto y se ahorra la tirada entera: casi todos los desastres de QR se habrían visto en esta prueba.

Dónde ponerlo en el local

Cada sitio pide un tamaño y un material distintos.

En la mesa

En metacrilato de pie o en vinilo pegado al tablero. De 3 a 4 cm de lado basta y sobra. Mejor mate que brillante: el brillo del plastificado con la luz de la lámpara encima es la causa número uno de códigos que no leen.

En la carta de papel

Si mantienes carta física, el QR al lado del logo lleva a la versión con fotos, alérgenos y los platos del día. La de papel deja de tener que estar al día a diario.

En el escaparate y en la puerta

Para el que pasa por delante y quiere ver precios antes de entrar. Aquí sube el tamaño: se escanea desde la acera, así que 10 o 15 cm de lado, y a la altura de los ojos.

En la terraza

Al sol y a la lluvia el papel se va en dos semanas. Vinilo de exterior o metacrilato, y si te lo puedes permitir, en el propio velador.

En el ticket y en la cuenta

Aprovecha el mismo hueco para el QR de reseñas de Google, que es cuando el cliente está contento y con el móvil en la mano.

En el cartel de la calle

El de la pizarra o el caballete. Ojo con pegarlo sobre una foto: el código necesita contraste y un fondo tranquilo, o no hay móvil que lo lea.

Los cuatro fallos que se ven una y otra vez

Los cuatro se arreglan antes de imprimir; después, no.

Llevar a un PDF

Es lo más habitual y lo peor. Un PDF en el móvil se abre pequeño, hay que hacer pinza para leer los precios y en muchos teléfonos se descarga en vez de abrirse. Si sólo tienes el PDF sirve para salir del paso, pero una página normal se lee diez veces mejor.

Imprimirlo demasiado pequeño

La regla rápida: el lado del código, la décima parte de la distancia desde la que se lee. Medio metro (una mesa) son 3 cm; tres metros (un escaparate) son 30. Por debajo de 2 cm ya empiezan los problemas.

Usar un generador que caduca

Los que piden registro suelen dar códigos de prueba que dejan de funcionar a los días o cuando acaba el plan. Te enteras cuando un cliente te dice que no le va, con las cartas ya impresas. El de esta página lleva tu enlace dentro y no depende de nosotros para nada.

Cambiar la dirección de la carta

Si mueves la carta a otra dirección, todos los códigos impresos apuntan al vacío. O dejas la dirección quieta para siempre, o usas un QR dinámico, que te deja cambiar el destino desde el móvil sin reimprimir nada.

Preguntas de hostelero

No tengo web. ¿Puedo hacer igual el QR de la carta?

Puedes apuntar a un PDF subido a Google Drive o a tu perfil de Google del negocio, y funciona. Pero se ve regular en el móvil y no puedes cambiar un precio sin volver a subirlo todo. Si el sitio va en serio, la carta merece una página propia que se vea bien en el teléfono.

¿El cliente tiene que instalarse algo?

No. Todos los móviles desde 2018 leen códigos QR con la cámara normal: se apunta y sale el aviso arriba. No hace falta app ni pedirle nada a nadie.

Si cambio los precios, ¿hay que hacer el QR otra vez?

No, mientras la dirección de la carta no cambie. El código lleva la dirección, no los precios: cambias la carta en tu web y todas las mesas están al día en el mismo momento. Sólo hay que rehacer el código si cambia la dirección.

¿Puedo poner el logo del bar en medio del código?

Sí, y aquí es gratis. Sube el logo y ajusta el tamaño; el código sigue leyendo porque los QR aguantan que les tapen un trozo. Si vas a meter logo, sube la corrección de errores a Alta o Máxima en los ajustes.

¿Y los alérgenos?

Tenerlos accesibles es obligatorio (reglamento europeo 1169/2011) y es de las cosas que mejor resuelve una carta digital: cada plato con sus alérgenos marcados, sin la carpeta plastificada de la barra. Es lo primero que montamos cuando hacemos la carta de un cliente.

Un QR no arregla una carta mala

El código es la puerta; lo que importa es lo que hay detrás. Si al escanear sale un PDF que no se lee o una web que tarda cinco segundos, el cliente cierra y te pide lo de siempre. Y esa es la carta que había que enseñarle.

Una carta que funciona en el móvil se abre al instante, se lee sin ampliar, lleva los alérgenos de cada plato, se puede cambiar desde el teléfono en la propia barra y está en los idiomas de tu clientela si estás en zona de turistas. Eso es lo que montamos para bares y hamburgueserías, y va con su QR ya hecho: así son nuestras cartas digitales.

Si quieres poder cambiar a dónde apunta el código después de haberlo impreso —cambiar de dominio, mandar a la carta de Navidad en diciembre—, eso es un QR dinámico.

¿Y detrás del código, qué?

Hacemos la carta digital y la app del local: platos con foto y alérgenos, cambios desde el móvil, varios idiomas y las reservas del día en la misma pantalla. Cuéntanos cómo es tu sitio y te decimos qué necesitas y cuánto cuesta.