Código QR para el wifi

El cliente apunta la cámara y entra en tu red sin teclear la contraseña. Rellena el nombre y la clave y baja el código: gratis, sin registro y sin caducidad.

La contraseña no sale de tu ordenador. El código se dibuja aquí dentro, en tu navegador, y esta página no hace una sola llamada a ningún servidor.

1. Qué quieres que haga el código

2. Tu código

Rellena los datos y aquí aparecerá tu código.

Tamaño del PNG

El PNG vale para pantallas, redes y papel pequeño. El SVG no pierde calidad por grande que se imprima: es el que hay que mandar a la imprenta para lonas y escaparates.

3. Cómo se ve

Colores
Forma de los puntos
Esquinas grandes
En el centro
Encima y debajo del código

Van en su propia franja, pegadas al código: no tapan ningún módulo. En cada una cabe un texto o tu logo.

Arriba
Abajo
Forma de la imagen
Ajustes finos

El marco vacío no es decoración: es lo que separa el código del resto del cartel. Por debajo de 4 hay lectores que dejan de encontrarlo.

Resistencia a manchas y arañazos

Cómo se hace, paso a paso

Dos minutos, y el último paso es el que importa.

  1. 1

    Copia el nombre de la red tal cual

    El nombre (el SSID) distingue mayúsculas de minúsculas y los espacios cuentan. Si tu red es "Bar Manolo_5G", tiene que ir exactamente así o el móvil buscará una red que no existe.

  2. 2

    Escribe la contraseña

    Aquí no se envía a ninguna parte: el código se dibuja dentro de tu navegador y esta página no hace ni una sola llamada a ningún servidor. Puedes comprobarlo desconectando internet — el generador sigue funcionando.

  3. 3

    Deja el cifrado en WPA

    Es el de prácticamente todos los routers de los últimos quince años, y WPA2 y WPA3 entran por esa misma opción. WEP sólo si tienes un router muy viejo; "sin contraseña", para redes abiertas.

  4. 4

    Descarga e imprime

    Para pegarlo en la barra o en las mesas, el PNG grande vale. Si te lo hace una imprenta o va sobre un cartel grande, mejor el SVG.

  5. 5

    Pruébalo con un móvil que no esté conectado

    Este es el paso que se salta todo el mundo. Con tu móvil ya conectado a esa red no se nota si el código está mal: pídele el teléfono a alguien o quita el wifi del tuyo y olvida la red antes de probar.

Dónde se pega

Un código de wifi de 3 cm se lee de sobra: se escanea de cerca.

En la barra

Un pie de metacrilato pequeño al lado de la caja. Es donde primero mira quien va a preguntar, y ahorra la pregunta.

En las mesas

Junto al QR de la carta, y con una línea que diga qué es cada uno. Dos códigos iguales sin explicar sólo generan dudas.

En las habitaciones

Hoteles, apartamentos y pisos turísticos: en la mesilla o dentro de la carpeta de bienvenida. Se acabó el papelito con la clave escrita a mano y medio borrada.

En la sala de espera

Clínicas, talleres y peluquerías. Quien espera con el móvil y buena conexión espera mucho mejor.

En casa, para las visitas

En la nevera o detrás de la puerta. Y si tu router trae una clave de fábrica de veinte caracteres, esto es lo mejor que le puedes hacer a tus invitados.

En la red de invitados

Si tu router permite una segunda red para clientes, haz el código de esa y no de la tuya. Es lo más sensato: quien se conecta no anda por dentro de la red donde está el TPV.

Lo que suele salir mal

Poner el nombre de la red de oído

Un guion bajo de más, una mayúscula de menos, o confundir la red de 2,4 GHz con la de 5 GHz. Cópialo de los ajustes del móvil, no de la memoria.

Cambiar la contraseña y no rehacer el código

El código lleva la clave dentro. El día que la cambies, todos los códigos impresos dejan de conectar. No es un fallo del QR: es que hay que volver a imprimirlo.

Pegarlo con la contraseña escrita al lado

Se ve mucho y desmonta la gracia. Si vas a poner la clave en texto igualmente, el código sólo te ahorra el teclearla — que ya es algo, pero entonces mejor una red de invitados con clave fácil.

Preguntas sobre el QR del wifi

¿Guardáis mi contraseña del wifi?

No, y no es cuestión de confiar: no hay dónde guardarla. El código se dibuja con el procesador de tu propio ordenador y en toda la página no hay ni una llamada a ningún servidor. Puedes cortar internet y comprobar que sigue funcionando.

¿Funciona en iPhone y en Android?

En los dos. iPhone desde iOS 11 y Android desde la versión 10 lo leen con la cámara normal: sale un aviso arriba y con un toque están dentro. En Android muy antiguos hay que abrirlo desde los ajustes de wifi.

¿Y si mi red está oculta?

Marca la casilla de red oculta en el generador. Sin eso, el móvil busca una red que no se anuncia, no la encuentra y da error aunque la contraseña sea correcta.

¿Puedo hacerlo desde el móvil sin esta página?

Sí: los Android traen un botón de compartir wifi en los ajustes de la red que enseña un QR, y en iPhone se puede compartir con otro iPhone cercano. Sirve para un apaño en casa. Aquí lo que ganas es poder imprimirlo con tus colores, con tu logo y en calidad de imprenta.

¿Es seguro dar el wifi con un QR?

Es tan seguro como dar la contraseña, ni más ni menos: quien escanea acaba teniendo la clave igual. Lo prudente en un negocio es tener una red de invitados aparte de la red donde están el TPV y los ordenadores, y hacer el QR de esa.

Qué lleva dentro este código

Un QR no sabe de wifis: sólo guarda un texto. Lo que hace que el móvil ofrezca conectarse en vez de enseñar unas letras es que ese texto vaya con un formato concreto, uno que empieza por WIFI: y lleva detrás el nombre de la red, el tipo de cifrado y la clave. Es un estándar que entienden todos los teléfonos, no un invento nuestro.

Eso tiene una consecuencia que conviene saber: la contraseña viaja en claro dentro del dibujo. Cualquiera que escanee el código la tiene, igual que si la lleva apuntada. Por eso lo suyo en un negocio es una red de invitados con su propia clave, separada de la red donde trabajas.

Ya que el cliente saca el móvil…

El wifi es la excusa perfecta para poner al lado la carta o el enlace de reservas: el teléfono ya está en la mano y la cámara abierta. Si te falta lo de detrás —la carta digital, la página de reservas—, eso es lo que hacemos.