Código QR para tu Instagram
El cliente apunta la cámara y llega a tu perfil. Gratis, sin registro y sin caducidad, con tus colores y tu logo.
Es el código que mejor funciona con el negocio cerrado: quien pasa a las once de la noche no compra, pero te sigue.
1. Qué quieres que haga el código
2. Tu código
Rellena los datos y aquí aparecerá tu código.
El PNG vale para pantallas, redes y papel pequeño. El SVG no pierde calidad por grande que se imprima: es el que hay que mandar a la imprenta para lonas y escaparates.
3. Cómo se ve
Van en su propia franja, pegadas al código: no tapan ningún módulo. En cada una cabe un texto o tu logo.
Ajustes finos
El marco vacío no es decoración: es lo que separa el código del resto del cartel. Por debajo de 4 hay lectores que dejan de encontrarlo.
Cómo se hace, paso a paso
Dos minutos, y el último paso enseña lo que ve un desconocido.
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Copia la dirección de tu perfil
Es instagram.com/tunombre, tal cual, con tu nombre de usuario y sin la arroba. Desde el móvil: tu perfil, los tres puntos, Compartir perfil, Copiar enlace.
- 2
Pégala aquí arriba
Y comprueba que el nombre de usuario está bien escrito. Un código que lleva a un perfil que no existe es lo más fácil de imprimir mal y lo más difícil de detectar: nadie te va a avisar.
- 3
Ponle tus colores
Y tu logo en el centro si quieres. Con logo, sube la corrección de errores a Alta o Máxima en los ajustes: el código aguanta que le tapen un trozo, pero hay que decírselo.
- 4
Pruébalo antes de pegarlo
Con un móvil que no tenga tu sesión abierta de Instagram, si puedes. Así ves lo que ve un desconocido: si le pide iniciar sesión o si le enseña tu perfil directamente.
Dónde ponerlo
En el escaparate
Para el que pasa por delante con el negocio cerrado. No te va a comprar a las once de la noche, pero te sigue, y mañana ve tus fotos en su móvil.
En la mesa o el mostrador
Con una frase corta al lado: "Enséñanos en Instagram" o "Mira las novedades". Un código sin explicar lo escanea mucha menos gente de la que crees.
En el ticket o la bolsa
Se mira en casa, con la compra recién hecha. Es el momento con más ganas de seguir a un sitio que acaba de gustarte.
En la furgoneta y la rotulación
Si tu trabajo se ve —reformas, jardinería, rotulación—, Instagram es tu catálogo. Un código grande en el lateral lleva a las fotos de lo que haces.
Lo que suele salir mal
Poner el nombre con arroba
instagram.com/@tunombre no existe. La arroba se usa dentro de la app, no en la dirección web.
Usar el enlace de una publicación
Si copias el enlace estando en una foto concreta, el código lleva a esa foto para siempre. Dentro de un año seguirá enseñando lo mismo. Copia el del perfil.
Cambiar de nombre de usuario
Instagram deja cambiarlo, y el día que lo hagas todos los códigos impresos dejan de funcionar. Si lo cambias, hay que reimprimir — o usar un código dinámico, que se reapunta sin tocar lo impreso.
Preguntas sobre el QR de Instagram
¿Se abre en la app de Instagram o en el navegador?
Si el cliente tiene la app instalada, casi siempre se abre en la app y ya puede seguirte con un toque. Si no la tiene, ve tu perfil en el navegador. En los dos casos llega a donde tiene que llegar.
¿Es lo mismo que el código que trae Instagram?
No del todo. El de dentro de la app —el Nametag— funciona bien, pero sólo lo leen otros móviles con Instagram abierto en el escáner, y no lo puedes imprimir con tus colores ni en calidad de imprenta. Éste lo lee la cámara de cualquier móvil.
¿Puedo hacer uno que lleve a varias redes a la vez?
Un código lleva a un sitio. Lo que se hace es mandarlo a una página tuya con todos tus enlaces —Instagram, WhatsApp, la carta, el teléfono— y así con un solo código impreso das todo. Esa página te la podemos montar.
¿Sirve para TikTok o Facebook?
Sí, es el mismo código de enlace: cambias la dirección por la de tu perfil y ya está. Lo único que cambia es a dónde apunta.
Un seguidor no paga la nómina
Que te sigan está bien, pero lo que llena las mesas es que reserven y lo que vende es que vean la carta. Si sólo tienes sitio para un código en el escaparate, piensa qué quieres que haga quien lo escanee: seguirte, o venir.
Lo que mejor funciona es un código que lleve a una página tuya con todo —tu Instagram, tu carta, el botón de reservar y el WhatsApp—. Un solo código impreso y el cliente elige. Eso es una página sencilla que te montamos, y se le cambia el contenido cuando quieras.
Otros códigos que puedes hacer aquí
La carta del restaurante
El QR de la mesa que abre la carta en el móvil. Cambias un precio y cambia en todas las mesas a la vez.
El menú del día
Lo que cambia cada mañana. Lo escribes desde la barra y está en todas las mesas antes de abrir.
El wifi de clientes
Se acabó cantar la contraseña por encima de la barra. El cliente apunta el móvil y entra solo.
Reseñas de Google
Pegado en el ticket o en la cuenta, es la forma más fácil de que quien se fue contento lo deje escrito.
WhatsApp del negocio
Abre el chat contigo con el mensaje ya escrito. Va bien en furgonetas, obras y cartelería de calle.
Cobrar por Bizum
Lo que se puede hacer de verdad con un QR y un cobro, y lo que tiene que salir de tu banco.
Tarjeta de visita
Guarda tu nombre, tu teléfono y tu correo en la agenda del otro de una vez, sin teclear nada.
O vuelve al generador de códigos QR con todos los tipos.
¿Y cuando entren por la puerta?
Instagram los trae; la carta y las reservas los sientan. Montamos las dos cosas para bares y comercios pequeños, y el QR va incluido.